21 abril 2012

K-arma: Impresiones


Dentro del edificio todo era un caos, la gente se arremolinaba aquí y allá. Rem se escapó como pudo del gentío y se metió al baño. Después de cerrar la puerta se apoyó contra la pared.

-Me pregunto si sobreviviré a este día...

De repente notó que alguien lo miraba fijamente. No supo por qué, pero los latidos de su corazón iban cada vez más rápido.

-¿Te encuentras bien? – tras oír esa pregunta se sonrojó. Más por la voz que por la pregunta.

Rem alzó la mirada lentamente. Sus ojos iban recorriendo el cuerpo de la persona que tenía enfrente. Era un chico, de esos que visten bien, con el cuerpo definido y bastante alto. A la altura del pecho se podía ver el comienzo de una trenza negra y, un poco más arriba, una sonrisa de anuncio, a la que acompañaban unos ojos verdes radiantes y una melena rubia.

Me está preguntando a mí, rápido, responde, no querrás quedar como un idiota”

-Siempre me han resultado muy graciosos los estudiantes nuevos, ¿sabes?. – el chico dejó a Rem con la boca abierta – Bueno, ¡nos vemos!

Y con un movimiento de mano apartó a Rem de la puerta, para justo después salir él.

Se ha ido, y no he dicho nada...”. Su mente quedó vacía por un momento, todo en silencio y la vista fija al infinito de las baldosas del suelo. “Un momento, ¿no era el que apareció anoche en mi sueño?”

Su corazón dio un vuelco con el sonido de la campana. El pánico se apoderó de él y salió como un poseso del baño. Nada más salir se dio de bruces con alguien, haciendo que los dos cayeran al suelo.

-¿¡Estás loco!? – un hombre mayor y robusto le miraba con aire enfadado sentado en el suelo.

-Lo siento mucho – se disculpó inmediatamente Rem.

-¿A qué clase vas? No te había visto nunca por aquí.

-Segundo de artes, señor.

-¡Deja de llamarme señor, no soy tan viejo! Anda, acompáñame.

Los dos recorrieron el pasillo principal, se podía ver como ya habían empezado las clases por las cristaleras de las aulas. Algunos se giraban aburridos y se les quedaban mirando.

Al final he conseguido ser el centro de atención, no creo que sea bueno para mi reputación”

Llegaron al final del pasillo, el hombre le esperó al lado de la puerta invitándole a entrar primero.

El momento de cruzar la puerta se le hizo eterno, como si de una película se tratase, a cámara lenta. Los ojos de Rem hicieron contacto con el resto de la clase, sin embargo había algo allí que estaba un poco fuera de lugar. En mitad de la clase se encontraba una chica alta con el cabello moreno y totalmente rizado, de esas que todo el mundo querría tener como novia, lo que se dice una mujer de carácter.

La chica se giró en redondo nada más entrar. Sus ojos le miraban fijamente con furia en ellos.

-Amanda, vete a tu clase, ¿no has oído la campana? – la voz del hombre detrás de Rem hizo que el mundo se volviera a mover a velocidad normal dentro de la cabeza del chico.

La chica comenzó a caminar pisando fuerte, sus tacones resonaban en toda la clase. Al pasar al lado de Rem, le echó una mirada asesina y después de eso salió por la puerta como una exhalación.

Rem miró al lugar donde la chica se encontraba de pie momentos antes, para su sorpresa, allí estaba sentado él. Su cara expresaba diversión, como si lo que acababa de ocurrir le hiciera mucha gracia.

-Chico, ¿tu nombre?

-Rem...señor.

-Te he dicho que dejes de llamarme así, siéntate detrás de Dan.

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