Dentro
del edificio todo era un caos, la gente se arremolinaba aquí y allá.
Rem se escapó como pudo del gentío y se metió al baño. Después
de cerrar la puerta se apoyó contra la pared.
-Me
pregunto si sobreviviré a este día...
De
repente notó que alguien lo miraba fijamente. No supo por qué, pero
los latidos de su corazón iban cada vez más rápido.
-¿Te
encuentras bien? – tras oír esa pregunta se sonrojó. Más por la
voz que por la pregunta.
Rem
alzó la mirada lentamente. Sus ojos iban recorriendo el cuerpo de la
persona que tenía enfrente. Era un chico, de esos que visten bien,
con el cuerpo definido y bastante alto. A la altura del pecho se
podía ver el comienzo de una trenza negra y, un poco más arriba,
una sonrisa de anuncio, a la que acompañaban unos ojos verdes
radiantes y una melena rubia.
“Me
está preguntando a mí, rápido, responde, no querrás quedar como
un idiota”
-Siempre
me han resultado muy graciosos los estudiantes nuevos, ¿sabes?. –
el chico dejó a Rem con la boca abierta – Bueno, ¡nos vemos!
Y
con un movimiento de mano apartó a Rem de la puerta, para justo
después salir él.
“Se
ha ido, y no he dicho nada...”. Su mente quedó vacía por un
momento, todo en silencio y la vista fija al infinito de las baldosas
del suelo. “Un momento, ¿no era el que apareció anoche en mi
sueño?”
Su
corazón dio
un vuelco con el
sonido de la campana. El pánico se apoderó de él y salió como un
poseso del baño. Nada más salir se dio de bruces con alguien,
haciendo que los dos cayeran al suelo.
-¿¡Estás
loco!? – un hombre mayor y robusto le miraba con aire enfadado
sentado en el suelo.
-Lo
siento mucho – se disculpó inmediatamente Rem.
-¿A
qué clase vas? No te había visto nunca por aquí.
-Segundo
de artes, señor.
-¡Deja
de llamarme señor, no soy tan viejo! Anda, acompáñame.
Los
dos recorrieron el pasillo principal, se podía ver como ya habían
empezado las clases por las cristaleras de las aulas. Algunos se
giraban aburridos y se les quedaban mirando.
“Al
final he conseguido ser el centro de atención, no creo que sea bueno
para mi reputación”
Llegaron
al final del pasillo, el hombre le esperó al lado de la puerta
invitándole a entrar primero.
El
momento de cruzar la puerta se le hizo eterno, como si de una
película se tratase, a cámara lenta. Los ojos de Rem hicieron
contacto con el resto de la clase, sin embargo había algo allí que
estaba un poco fuera de lugar. En mitad de la clase se encontraba una
chica alta con el cabello moreno y totalmente rizado, de esas que
todo el mundo querría tener como novia, lo que se dice una mujer de
carácter.
La
chica se giró en redondo nada más entrar. Sus ojos le miraban
fijamente con furia en ellos.
-Amanda,
vete a tu clase, ¿no has oído la campana? – la voz del hombre
detrás de Rem hizo que el mundo se volviera a mover a velocidad
normal dentro de la cabeza del chico.
La
chica comenzó a caminar pisando fuerte, sus tacones resonaban en
toda la clase. Al pasar al lado de Rem, le echó una mirada asesina y
después de eso salió por la puerta como una exhalación.
Rem
miró al lugar donde la chica se encontraba de pie momentos antes,
para su sorpresa, allí estaba sentado él. Su cara expresaba
diversión, como si lo que acababa de ocurrir le hiciera mucha
gracia.
-Chico,
¿tu nombre?
-Rem...señor.
-Te
he dicho que dejes de llamarme así, siéntate detrás de Dan.